lunes, 1 de agosto de 2016

El observatorio de aves de Aldeadávila de la Ribera

No os estoy contando nada nuevo si os digo que las Arribes del Duero es un lugar increíble para la contemplación de aves. Hace tiempo dediqué una entrada al mirador de Las Janas, un bello rincón situado en Saucelle y donde existe un observatorio de aves que sin duda es uno de los mejores puntos para acercarnos al mundo de estos maravillosos animales.

Las rutas BTT de Aldeadávila suponen una excelente forma de acercarse al observatorio
Observatorio de aves de Aldeadávila de la Ribera
En esta ocasión, quiero contaros que no muy lejos existe otro mirador, más desconocido, pero que hará las delicias de los amantes de la naturaleza en general y de los ornitólogos en particular: el observatorio de aves de Aldeadávila de la Ribera.



Para llegar al observatorio debemos tomar una pista de tierra (en buen estado) que parte desde la carretera que lleva al Picón de Felipe (parada obligatoria para todo visitante) y que nos conduce, tras kilómetro y medio, a un aparcamiento (al cual no le vendría mal un buen desbroce) situado a unos 200 metros de la caseta de observación. Sin duda, no os defraudará. ¡Y no olvidéis la cámara!

Observatorio de aves de Aldeadávila de la Ribera

Por último, os dejo unas instrucciones para llegar y unas cuantas fotografías que tomé del vuelo de algunas rapaces. 

Coordenadas (Latitud:  41°11'36.10"N   Longitud:  6°40'15.75"O)





viernes, 29 de julio de 2016

Puerto de la Molinera (vertiente norte): del puente de la Molinera a Saucelle

Esta mañana, con los primeros rayos de sol, salí con la bici en dirección a Saucelle para recorrer el Puerto de la Molinera. La Molinera es un bello puerto de montaña que une las localidades de Saucelle y Lumbrales a lo largo de una sinuosa carretera que discurre colgada sobre los acantilados y a través de un paisaje de enorme belleza.

El Puerto de la Molinera desde el mirador de Las Janas (Saucelle)
En esta ocasión, os mostraré la vertiente norte de este puerto que, con 8 kilómetros de longitud, nos conduce desde Saucelle al puente de la Molinera. Una cosa a tener en cuenta es que, al contrario que los puertos típicos de montaña, donde primero se hace la ascensión y posteriormente la bajada, en este caso debemos descender para luego subir.

La bajada

La bajada es de esas que se te quedan grabada en la retina, no tanto por la velocidad sino por el impresionante trazado por el que marcha la carretera pendiente abajo, dirigiéndose hacia las aguas del río Huebra como una enorme serpiente a través de un paisaje espectacular. Amenazantes curvas sin quitamiedos, muros de piedra que salen proyectados como afiladas cuchillas, así como colosales paredes de piedra que se alzan hacia el cielo y en la que enormes y amenazadoras rocas guardan equilibrios imposibles, hacen que el lugar sea uno de los más bellos rincones de las Arribes.



Mirador del Cachón de Camaces

Mirador del Cachón de Camaces (Puerto de la Molinera)
Antes de emprender la subida, y aprovechando que no está a mucha distancia del puente de la Molinera (punto de partida para iniciar la subida), me acerqué al mirador del Cachón de Camaces, donde existe una preciosa cascada. Desafortunadamente para mí, el Camaces apenas presentaba caudal alguno y el cachón permanecía dormido (algún día lo visitaré cuando luzca en todo su esplendor).


La subida

Puerto de la Molinera (Saucelle)
El inicio de la vertiente norte del Puerto de la Molinera tiene su inicio junto al puente que lleva el mismo nombre. De enorme belleza, y con tres grandes arcos de medio punto, salva el cauce del río Huebra integrándose perfectamente en el paisaje y haciéndolo todavía más bonito.


En el Huebra, como en el Camaces, el agua también era escasa, así que en vez de resignarme a tal hecho lo aproveché a mi favor para sacar alguna foto del puente desde el interior del río. Tras ello inicié la marcha.

Puente de la Molinera (Puerto de la Molinera)

Lo cierto es que la ascensión del Puerto de la Molinera (al menos en dirección Saucelle) es realmente sencilla: ocho kilómetros de subida en los que la pendiente media apenas supera el 5 % y en los que la belleza es una constante.


A pocos metros del inicio, a mano derecha, se encuentra un pilar
en el que destaca un elaborado grabado
Durante la ascensión pude disfrutar de aquellos detalles que se me habían escapado durante la veloz bajada: la enorme hondonada que la acción conjunta del Camaces y el Huebra habían tallado (junto con los demás procesos gravitacionales y erosivos), en la que se distinguían las plantaciones aterrazadas de olivos y vides ahora abandonadas, las decenas de ejemplares de chumberas que se abrían paso a ambos lados de la carretera y se perdían lejos en la ladera, los buitres, águilas, alimoches y demás rapaces que descansaban en enormes rocas esculpidas de forma caprichosa a lo largo de miles de años y que pendían sobre mi cabeza...

Puerto de la Molinera (Saucelle)


Pero eso no era todo: algunos kilómetros después, el trayecto ganaba todavía más espectacularidad al zigzaguear junto a una altísima cresta granítica, a cuyos pies descansaba un pequeño puente conocido como puente del Carranzo. Este salva el cauce del arroyo de la Ribera de las Casas, que cae aquí formando un bello salto de agua conocido como Cachón de Carranzo (como los demás, ausente en esta época del año).


Cerca del final, la subida continuaba y pasaba junto a una de las llamadas Casas de Camineros (que eran pequeñas casas en las que vivían los camineros y sus familias y que se construían cerca de la carretera, ya que estos estaban encargados de su mantenimiento).

Casa de Camineros (Puerto de la Molinera)

Tras ello, continué mi trayecto a la sombra del mirador de Las Janas (el vuelo en círculos de las rapaces daba buena cuenta de la cercanía de este lugar, del que ya os he hablado anteriormente) y llegué, unos cientos de metros más adelante, al núcleo de Saucelle, cerca del cual se sitúa el final de este excepcional paraje que desde aquí no puedo más que recomendaros.


En Saucelle
Ruta y perfil topográfico