sábado, 27 de febrero de 2016

El Picón de Felipe: un lugar de leyenda en Aldeadávila de la Ribera

En alguna ocasión ya os he hablado del Picón de Felipe, un rincón mágico enclavado en pleno corazón de las Arribes del Duero. 

El Picón de Felipe (Aldeadávila de la Ribera)
Sin duda, es uno de mis sitios preferidos de en cuantos he estado, por lo que le dedicaré aún más entradas en el futuro —el lugar lo merece con creces—.


Una de las cosas que más me apasiona de este paraíso castellano es, sin duda, la gran historia de amor que encierra el lugar. Una verdadera oda al romanticismo que se inicia cuando un muchacho llamado Felipe observa a una chica portuguesa en la otra orilla del Duero. Basándome en la leyenda he escrito este cuento que os dejo a continuación. Espero que disfrutéis con su lectura tanto como lo he hecho yo escribiéndolo.

Nota: Recomiendo verlo en HD y a pantalla completa.





jueves, 18 de febrero de 2016

Centro BTT de Barruecopardo. Ruta 7: Gran Ruta BTT

Introducción

La red de Centros BTT del Oeste Salmantino es un producto fantástico, un espejo en el cual otros territorios deberían fijarse. Sus más de 1000 kilómetros y su enorme red de centros BTT son sin duda una declaración de amor al ciclista y a la bella tierra por la que discurren. En esta ocasión voy a mostraros una de las rutas del Centro BTT de Barruecopardo, un hermoso ayuntamiento salmantino que se integra dentro de la comarca de Vitigudino y que supone el punto de entrada al Parque Natural Arribes del Duero.

Partida de Barruecopardo

Eran poco más de las 9:00 cuando tomé la salida. Por delante tenía algo más de 60 kilómetros de trayecto circular hasta regresar de nuevo al centro BTT del que ahora partía. Aunque el cielo lucía limpio, sin apenas nubes, la elevada humedad y la sensación de bochorno dejaban claro que la situación iba a cambiar.

Centro BTT de Barruecopardo
Apenas me bastaron dos minutos para abandonar el núcleo urbano de Barruecopardo e internarme en el campo. De gran belleza, el camino por el que circulaba discurría entre muros de piedra tras los cuales el ganado se alimentaba del pasto. En el horizonte el sol lucía enorme y desprendía ya un calor de justicia.


Una tras otra fui dejando atrás las indicaciones de ruta. Sin apenas pendientes y con un firme en bastante buen estado atravesé rápidamente los enormes prados que se extendían como un mar dorado en todas direcciones.


No tardé mucho en recorrer los primeros 15 kilómetros hasta alcanzar la población de Cabeza del Caballo, donde me esperaba la primera de mis paradas: el molino del tío Lucas.


El molino del tío Lucas

El molino de tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Actualmente restaurado, el molino del tío Lucas dejó de funcionar en la década de los 60, con la llegada de la electricidad. Lo primero que sorprende al llegar a este bello rincón rodeado de fresnos, encinas y robles melojos son sin duda las enormes y redondeadas formaciones de roca granítica del lugar, producto de la erosión producida por el viento y el agua a lo largo del tiempo.

El molino del tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Roca granítica en la zona del molino del tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Además del molino, en la zona podemos observar un gallinero y una cuadra.

Cuadra. Molino del tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Gallinero. Molino del tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Y, por supuesto, el rey del lugar: el río Uces, el cual crucé por un pequeño puente de madera: la Puentepalo (que es la denominación, en femenino, que se le da en estas tierras a este tipo de puentes).

La Puentepalo. Molino del tío Lucas (Cabeza del Caballo)
Tras dejar atrás la zona del molino llegué por primera vez al núcleo urbano de Cabeza del Caballo (volvería a pasar más tarde). Desgraciadamente, la ruta no se internaba en el centro, así que en un abrir y cerrar de ojos perdí de vista el lugar.


Estación de información y descanso del centro BTT (Cabeza del Caballo)