domingo, 3 de mayo de 2015

La Granja de Briz: El Parque de los Sentidos de Marín.

La Granja de Briz es un pequeño remanso de paz situado en pleno casco urbano de Marín, una villa marinera vecina de Pontevedra de la que ya os he hablado alguna vez. También conocido como Parque de los Sentidos, es un rincón perfecto para desconectar que ofrece al que lo visita infinidad de actividades a través de un viaje por los cinco sentidos. Un viaje que es necesario hacer con ojos de niños, pero no sin antes conocer brevemente la historia del mismo:


Nos remontamos al pasado, a tiempos en los que este lugar pertenecía a los monjes de Oseira y era conocido como la Granja de la Costa. En el siglo XIX, tras la desamortización, fue adquirida por Roberto Munaiz, pasando así a manos privadas. La familia Munaiz levantaría en el solar una vivienda a la que bautizaría como "Villa Paula" en honor a su mujer y a su nieta, ya que ambas compartían el mismo nombre.
Años después, en 1942, una de sus descendientes, Ana Mª Saraiva Munaiz, quien estaba casada con Marcelino Briz, decide construir en la finca un chalé que se convertiría en la residencia de verano de la familia Briz Saraiva. Es entonces cuando el lugar pasa a conocerse como Granja de Briz y se convierte en el punto de encuentro de numerosas celebridades de la época: militares, políticos, empresarios, personalidades del lugar... Nadie quería perderse las fiestas y los famosos bailes nocturnos que aquí se producían y que todavía resuenan en los ecos del pasado.
Y llegamos así a octubre de 1999, cuando fue adquirida por el ayuntamiento de Marín a los hermanos Briz Saraiva por 150 millones de las antiguas pesetas.

Cerré los ojos e imaginé
un lugar mágico
donde era transportado por suaves
aromas de mi tierra,
donde los árboles hablaban
de las sonrisas de los niños,
las aguas susurraban
historias de enamorados y las piedras
escondían el latir de un pueblo.
Abrí los ojos,
y me puse a trabajar en ese sueño.
Te invito a entrar en él
 y disfrutarlo conmigo.

La inscripción tallada en la piedra de los grandes muros que antaño ocultaban un rincón secreto para la mayoría de mortales son toda una declaración de intenciones. Al cruzarlos, el ruido del tráfico desaparece y se rinde bajo una brisa cargada de notas musicales y carcajadas de niños.

A nuestra izquierda un pequeño camino de verde hierba nos conduce a un auditorio al aire libre construido aprovechando la pendiente del terreno (la finca de 23.690 metros cuadrados está dividida en una serie de terrazas que escalan la ladera del monte), donde un grupo de niños se afanan por tocar diversos instrumentos. En vez optar por él, continuamos recto. A la derecha, entre una infinidad de flores de distintos colores, unas pesadas letras de piedra forman la palabra Briz y nos dan la bienvenida al lugar. Enfrente nos recibe un bello edificio de color mostaza y verde. Este es el chalet principal, una de las 3 casas que podemos encontrar en la finca junto con la casa bodega y la casa de los caseros. Todas ellas utilizadas hoy para distintos fines (desde escuela de música a centro de servicios sociales).


Junto a él, en una pequeña laguna artificial, numerosos niños juegan bajo la atenta mirada de sus padres. En el centro de la laguna, que es posible atravesar por una pequeña pasarela, una joven juega con un "Tornillo de Arquímedes", una máquina inventada en el siglo III a.C. por el propio Arquímedes, gracias al cual el agua asciende desde la laguna a un sistema de almacenamiento para posteriormente mover unos dispositivos que la harán regresar al lago de nuevo.


En uno de los márgenes de la laguna descansa un pequeño pero bonito hórreo. Dos pequeñas setas de madera "brotan" a sus pies. Las setas forman parte de una iniciativa dispuesta a convertir esta granja en un "Bosque animado". Una excelente idea en la que los troncos y los restos de árboles son esculpidos para transformarse en caracoles, ranas, trasgos y demás seres mágicos.


Unas escaleras de piedra nos guían ahora a través de un "túnel" de una verde y espesa vegetación que nos conduce bajo la atenta mirada de un hombre de madera a la siguiente zona del parque: la ladera de los sentidos. Aquí, innumerables riachuelos vienen y van ofreciendo un sonido suave y fresco que se ve acompañado por diversos instrumentos de percusión que cada vez suenan más próximos y que nos conducen al siguiente punto de interés: la zona dedicada al oído. Tambores, tubos de metal, xilófonos y demás instrumentos musicales están dispuestos al servicio del visitante que quiera sacar al artista que lleva dentro.



Muy próximo a ellos descansan numerosas especies frutales: cerezos, limoneros, naranjos... No es casual, es la zona dedicada al gusto. Es probable que más de uno pueda dar fe de ello por experiencia.



En la plataforma superior a esta podemos encontrar la zona destinada a la vista y al olfato. En la parte de la vista, numerosas jardineras colocadas de forma secuencial ofrecen un hermoso contraste de colores gracias a la plantación de especies como liquidambar, arces rojos, azaleas, abedules... En la del tacto, unos pequeños bancos de piedra se sitúan a través de una secuencia de pavimentos de diferente textura donde el visitante puede tocar con las manos las diferentes superficies: pizarra, césped, gravas...


Por último, en la terraza más alta de esta zona se encuentra la parte dedicada al olfato. Aquí, en unas jardineras de un bonito diseño, el perfume de azaleas, jazmín, tomillo, gardenias y demás especies inundan el lugar de singulares olores.


Con esto terminamos nuestro paseo a través de la ladera de los sentidos, pero nuestro viaje por la Granja de Briz está muy lejos de terminar. Muy próxima a esta zona encontramos una tranquila laguna de aguas cristalinas sobre la que un pequeño arroyo cae formando cascadas a través de los distintos niveles de la misma. En el centro de una de las láminas de agua descansa una preciosa talla de madera, y al frente de la laguna un gigantesco rostro de algo más de 3 metros de alto surge de los restos del tronco de un árbol para verse reflejado en las tranquilas aguas convertidas ahora en un espejo.


Desde aquí, unas escaleras que ascienden y nos hacen pasar al lado de una rana de expresión fanfarrona, nos conducen a la parte alta del parque, donde encontramos la zona de aventura.



Desde ella, y aprovechando los taludes y pendientes existentes en la zona, una serie de enormes y serpenteantes toboganes, pasarelas, puentes colgantes y zonas de trepa (no aptos para los menos valientes) nos conducen nuevamente hacia la parte baja del parque a través de inolvidables senderos desde los que se puede ver una bella panorámica de Marín al fondo y que desembocan nuevamente en la hermosa laguna donde felices, los niños continúan jugando...





Abierto de 8:00 a 22:00
Entrada Gratuita


4 comentarios:

  1. Estimados colegas, sobre ruedas somos muchos, algunos en cuatro ruedas por desgracia, como es mi caso. Solo añadir que este parque no es apto para usuarios de silla de ruedas. No fue diseñado para que los pobres mortales de cuatro ruedas podamos acceder, bueno solo hasta la cafetería. En fin, más de lo mismo.

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    1. ¡Hola! Tiene usted toda la razón. Si no le importa voy a pasar el comentario al ayuntamiento. No sé si valdrá de algo pero por intentarlo que no sea. ¡Un saludo y gracias por el comentario!

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  2. Cómo se puede llegar en transporte público desde Pontevedra?

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    1. Lo más sencillo es viajar en el autobús Pontevedra-Marín. El bus sale desde la Plaza de Galicia. Te dejo los horarios (son de invierno, los de veranos serán similares).
      http://concellodemarin.es/horario-de-autobuses/

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